En este artículo vamos a contaros que ver en Occitania, una región del sur de Francia a la que el turismo de masas todavía no ha llegado. Está ubicada junto a la frontera con España y Andorra y es una de las regiones más diversas del país.
Recorrer Occitania es viajar entre fortalezas encaramadas sobre montañas, pueblos medievales perfectamente conservados y espectaculares cañones excavados por los ríos a lo largo de miles de años. Aquí se encuentran algunos de los pueblos más bonitos de Francia, como Saint-Cirq-Lapopie, Conques, Cordes-sur-Ciel o Rocamadour, lugares que parecen haberse detenido en el tiempo.
Pero Occitania también es naturaleza en estado puro: desde las montañas de los Pirineos hasta las gargantas del Tarn, pasando por el valle del Lot o las cuevas subterráneas del impresionante Gouffre de Padirac.
La historia está presente en cada rincón. Durante la Edad Media, Occitania fue el escenario de la historia de los cátaros, un movimiento religioso perseguido por la Iglesia que dejó como legado algunos de los castillos más impresionantes de Francia.
La gastronomía es otro de sus grandes atractivos. Cada zona posee sus propias especialidades, desde el famoso cassoulet de Toulouse hasta los quesos de Rocamadour, los vinos de Cahors o los productos tradicionales de los mercados rurales que llenan de vida plazas y pueblos durante todo el año.
Y si a todo esto le sumamos ciudades como Toulouse, conocida como la Ciudad Rosa, o joyas costeras como Collioure, bañada por las aguas del Mediterráneo, el resultado es una región capaz de sorprender a cualquier viajero.
Occitania es, en definitiva, una mezcla perfecta de historia, naturaleza, cultura y gastronomía que enamora por su autenticidad y por la enorme variedad de lugares que ofrece. Una región ideal para recorrer en coche y descubrir algunos de los rincones más bonitos y menos masificados de Francia.
➡️ Os recomendamos nuestro artículo de la ruta por Occitania en coche donde os contamos nuestro itinerario y lo que visitamos día por día.
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Índice
- Los mejores lugares que ver en Occitania
- Foix
- Mirepoix
- Toulouse
- Albi
- Cordes sur ciel
- Najac
- Belcastel
- Salles la Source
- Muret la Chateau
- Estaing
- Espalion
- Bozouls
- Conques
- Capdenac le Haut
- Saint Cirq Lapopie
- Cahors
- Rocamadour
- Loubressac
- Carennac
- Gouffre de Padirac
- Minerve
- Collioure
- Montolieu
- Narbona
- Carcassonne
- Sarnat la Caneda
- Beynac et Cazenac
- Jardines de Marqueysac
- La roque Gageac
- Domme
- Turenne
- Collonges la Rouge
- Mapa de los mejores lugares que ver en Occitania
- Qué ver en Occitania y alrededores
- ¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la región de Occitania?
- Donde alojarse en Occitania
- Video: qué ver y hacer en Occitania
- Ahorra ✈️🌎: descuentos y hoteles para visitar Occitania
Los mejores lugares que ver en Occitania
Aunque la región de Occitania abarque una zona muy amplia y diversa, la mayoría de las rutas se centran en los departamentos de Lot, Aveyron y Tarn, que albergan los pueblos medievales más pintorescos.
Pero en este listado de los 10 imprescindibles que ver en Occitania hemos incluido paisajes naturales, pueblos y ciudades para que podáis elaborar una ruta con lo que más se adapte a vuestros gustos.
Foix
Foix es un pequeño pueblo medieval situado a los pies de los Pirineos, muy cerca de la frontera con España y Andorra por lo que es un buen punto de partida para empezar una ruta por Occitania si llegáis en coche. Está ubicado entre los ríos Ariège y Arget y es famoso por su castillo, que domina el paisaje desde lo alto de una roca.
Su casco antiguo es muy pequeño y no tardaréis más de una hora o dos en recorrerlo. En su calle principal la rue du Palais de Justice podréis ver unas cuantas casitas con entramados de maderas, que han sido reconvertidas en tiendas de artesanías, restaurantes o alojamientos.
Allí encontraréis también la Iglesia de Saint Volusien construida en el siglo XII, junto a una abadía del siglo IX. La iglesia actual es, en realidad una reconstrucción ya que la original fue destruida en una guerra a finales del siglo XVI y solo se conservó su cripta y su pórtico.
Al final de la calle rue du Palais se encuentra el castillo de Foix. Fue construido en el siglo XII, sobre una fortaleza anterior. A lo largo de su historia ha tenido diversos usos: los cátaros lo utilizaron como refugio en el siglo XIII, posteriormente fue utilizado como cárcel y actualmente es un museo interactivo en el que podréis conocer la historia de Foix y participar en talleres de armas medievales, tallas de piedra, construcción de máquinas de guerra… Aunque es un plan más pensado para familias, si os animáis a subir a su castillo podréis disfrutar de unas vistas preciosas del casco antiguo. El precio de la entrada es de 13,50 €.
Si os parece demasiado caro, pero no queréis perderos las vistas podéis cruzar al otro lado del río Ariège y subir una media hora hasta les terrasses du Pech que ofrece una de las mejores panorámicas del pueblo.
Mirepoix
Otro de los pueblos que ver en Occitania, en el departamento del Ariège es Mirepoix. Es también un pueblo diminuto que se recorre en una hora, pero merece la pena hacer una parada allí para visitar su place des Couverts.
En esta pintoresca plaza podréis ver un conjunto de coloridas casas medievales decoradas con macetas, que nos recordaron en cierta manera a los pueblos de Alsacia. Entre todas sus casitas, destaca la casa de los Cónsules, con 104 esculturas de madera de 12 metros de altura con cabezas humanas y monstruos haciendo muecas. Fue construida a finales del siglos XV y se utilizaba como prisión y sede del tribunal.
Otro de los puntos de interés de pueblo es su Catedral, dedicada a San Mauricio que se empezó a construir en el siglo XIII, pero no fue terminada hasta el siglo XIX. Su fachada es de estilo gótico, con un bonito campanario visible desde todas las partes del pueblo pero lo que más nos llamó la atención fueron los vibrantes colores del interior del templo. Así que no dejéis de entrar porque, además, es gratis.
No os perdáis tampoco la Porte d´Avai, la única puerta de la antigua muralla que aún se mantiene en pie y que data del siglo XIV.
Toulouse
Albi
Albi, la capital del departamento de Tarn, es una ciudad que no podéis perderos si visitáis la Occitania. Se encuentra en el sureste de esta región.
Recomendamos ver esta ciudad desde la distancia, ya que las vistas de toda la ciudad junto al famoso puente, son una maravilla. Además, es sorprendente porque sus construcciones son de color rojo.
Una de las calles más bonitas y fotogénicas es la Rue Puech Berenguier, aquí encontraréis las casas más antiguas de la ciudad y disfrutaréis de un paseo muy agradable.
Los imprescindibles que no podéis perderos si visitáis Albi son:
- El Puente Viejo, uno de los puentes más antiguos de Francia.
- Catedral de Santa Cecilia de Albi. El interior de la catedral es muy bonito y el campanario tiene 78 metros de altura.
- Palacio de la Berbie y el Museo Toulouse-Lautrec, uno de los castillos más antiguos de Francia.
- Jardines del Palacio de Berbie
- Casco histórico de la ciudad. Lo mejor es callejear y disfrutar de su ambiente.
- El mercado cubierto de Albi
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
- La Catedral de Albí (catedral Sainte-Cécile), la catedral de ladrillo más grande del mundo y de los sitios que ver en el sur de Francia más bonitos.
- El Museo de Toulouse Lautrec (Palacio de la Berbie): Albí fue la ciudad natal de Toulouse Lautrec y en este museo podremos admirar algunas de sus mejores obras. El palacio está catalogado como Monumento histórico de Francia.
- Los Jardines del Palacio de la Berbie, desde los que se tienen bonitas vistas sobre el río Tarn y el Puente Viejo y otro de los sitios imprescindibles que ver en Albi, Occitania.
Pasear por el casco antiguo de Albi es como viajar en el tiempo. Sus calles adoquinadas, casas con entramado de madera y plazas encantadoras te harán sentir la historia de la ciudad. No te pierdas la Place du Vigan, una plaza animada llena de cafés y tiendas.
La Catedral de Santa Cecilia es una de las joyas de Albi. Esta catedral gótica, construida en ladrillo, impresiona por su tamaño y su aspecto de fortaleza. En su interior, encontrarás frescos magníficos y un órgano del siglo XVIII que son verdaderas obras de arte. Personalmente, es la que más me gustó de este viaje.
El Palacio de la Berbie es otro lugar imprescindible. Este antiguo palacio episcopal alberga el Museo de Toulouse-Lautrec, que cuenta con una extensa colección de obras del famoso pintor nacido en Albi, así como de otros artistas de la misma época. Albi también cuenta con jardines impresionantes, como los Jardines del Palacio de la Berbie, perfectos para un paseo relajante.
El Puente Viejo (Pont Vieux), que cruza el río Tarn, es otro punto de interés. Este puente medieval ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y del río. Además, desde aquí puedes iniciar un paseo agradable a lo largo de las orillas del Tarn.
Les Halles de Albi, o el mercado de productos frescos, es otro punto que no puedes perderte. Nosotros lo encontramos cerrado por las horas, pero tuvimos la suerte de presenciar el rastro, o mercado de segunda mano que se celebra en la calle principal.
Cordes sur ciel
Cordes sur Ciel fue elegido por los franceses como el pueblo más bonito de Francia en 2014, razón más que suficiente para incluirlo en esta lista de lugares que ver en Occitania. Se fundó en el siglo XIII bajo el nombre de Cordes, con el objetivo de construir una bastida, es decir, una villa totalmente amurallada que protegiera a los habitantes en plena época de guerras y luchas contra los cátaros
No fue hasta mucho más tarde cuando el pueblo pasó a llamarse Cordes sur ciel, gracias al escritor Jeanne Ramel Cals, que decía que cuando la niebla cubría el valle, el pueblo sobresalía entre las nubes y parecía que estuviera flotando en el cielo.
Podéis acceder a Cordes por la Porte de l´horloge, que da paso a la Gran Rue de la barbacane repleta de casitas típicas de Occitania, la mayoría de las cuales son comercios en la actualidad. Al final de la calle veréis la torre de la Barbacana una torre circular del siglo XV, que formaba parte de la tercera muralla defensiva.
Nada más atravesarla llegaréis a la porte du Vainqueur, que en sus orígenes estaba unida a un puente levadizo sobre un foso y formaba parte de la segunda muralla de la ciudad. Junto a esta puerta podréis ver la Maison Gorsse, una bonita casa del siglo XV.
Tras pasar la porte de Rous, llegaréis a la plaza del mercado donde se encuentra el mercado cubierto del siglo XIII (que en la Edad Media concentraba artesanos del cuero, comercio de telas y cereales entre otros), un pozo de 113 metros de profundidad y la Iglesia de Saint Michel, que data del siglo XIII pero fue reconstruida en el siglo XV.
Continuando por la rue Raimond VII, veréis algunos de los palacetes más bonitos del pueblo como la Maison du Grand Veneur, la Maison Ladeveze y la Maison du Grand Écuyer
Al final de la calle se encuentra la puerta de Ormeaux, que data del siglo XIII.
No os marchéis del pueblo sin acercaros su mirador, al que se puede llegar por un camino de tierra y que encontraréis en las siguientes coordenadas: 44°03’46.4″N 1°58’33.6″E. Si vais en otoño o invierno es muy probable que podáis apreciar la imagen del pueblo rodeada de niebla, haciendo honor a su nombre: Cordes sur ciel.
Najac
Ubicado en el departamento de Aveyron, Najac es otro de los pueblos que pertenecen a los Les Plus Beaux Villages de France o lo que es lo mismo los pueblos más bonitos de Francia. Está construido en una cresta alargada sobre el río Averyron como una hilera de casas de piedra y coronado por una fortaleza medieval que parece vigilar todo el valle.
La visita comienza en la place du Faubourg, una pequeña plaza donde se encuentra la oficina de turismo y el museo du vieux Najac. Tomando la rue du Barriou llegaréis a la fortaleza real, un paseo de unos 20 minutos en el que os iréis encontrando con los principales puntos de interés del pueblo: la fuente monolítca de los Cónsules, la capilla de San Bartolome (siglo XIV) y pintorescas casitas de piedra.
Una vez en la fortaleza podréis ver los restos de los antiguos calabozos, la torre del gobernador o la capilla de San Julián. El castillo, que fue construido en el siglo XII, es propiedad privada y solo se puede visitar de abril a octubre. El precio de la entrada es de 7 €.
Belcastel
Belcastel es un pequeño pueblo de piedra situado junto al río Aveyron. Es tranquilo, muy cuidado y tiene una de las estampas más bonitas de la zona, con su castillo, su puente y sus casas junto al agua.
Es un pueblo diminuto, pero aún así es un lugar imprescindible que ver en Occitania. Su casco antiguo lo forman un par de calles empedradas con casitas de piedra, que conducen hasta el castillo.
Esta fortaleza fue construida en el siglo XI, pero en el siglo XVI fue abandonada y no fue hasta los años 70 del siglo XX cuando fue adquirido por un arquitecto que decidió restaurarlo y convertirlo en una residencia, en la que además es posible pasar la noche en una suite privada por menos de 300 €.
Al bajar del castillo podéis cruzar el puente viejo para disfrutar de la mejor panorámica de Belcastel o dar un paseo junto al río. Allí encontraréis también la iglesia de Santa María Magdalena.
Salles la Source
Salles la Source es uno de los pueblos más sorprendentes que ver en Occitania y es que pocos son los pueblos con una cascada en pleno centro, ¿o no? Justamente de ahí viene su nombre, ya que source significa fuente.
Estas cascadas, formadas por el río Cransac, eran la fuente de energía de los molinos de agua y hoy son su principal atractivo turístico. Pero además, el pueblo tiene un templo románico del siglo XII, la Iglesia de Saint Paul y un museo de las artes y tradiciones populares, donde podréis conocer como era la vida de sus habitantes antiguamente y aprender un poco más acerca de su historia.
Muret la Chateau
Estaing
Este pueblo que muchos turistas pasan por alto es uno de los más bonitos del departamento de Aveyron, por el que pasa el camino de Santiago francés. Tiene un casco antiguo muy pequeño pero pintoresco con casas señoriales de los siglos XVI al XVIII.
Paseando por ellas encontraréis la iglesia de Saint Fleuret, que data del siglo XV y está dedicada al patrón del pueblo. Si vuestra visita coincide con el primer domingo de julio, podréis ver una procesión medieval muy chula.
Estaing cuenta también con un castillo del siglo XI, que fue una residencia privada hasta el siglo XVIII pero actualmente es propiedad del ayuntamiento y se puede visitar.
Pero lo más bonito del pueblo es la estampa de su puente gótico sobre el río Lot con la silueta del pueblo detrás. En el puente podréis ver la cruz de hierro forjado, que es el símbolo del Aveyron.
Espalion
Bozouls
Bozouls es uno de los pueblos más curiosos que ver en Occitania. Su peculiaridad reside en que está construido al borde de un cañón de paredes de más de 100 metros de altura, que el río Dordou ha ido formando a su paso a lo largo de miles de años.
El pueblo en sí no tiene muchos puntos de interés más allá de su iglesia de Sainte Fauste del siglo XII, pero solo por ver las casas construidas sobre el promontorio rocoso en el centro del meandro la visita merece la pena.
Es desde esta iglesia y también desde su ayuntamiento donde se obtienen las mejores panorámicas de Bozouls.
Conques
Conques es considerado por muchos el pueblo más bonito de Francia y no es para menos. Esta joya medieval conserva un conjunto monumental espectacular y es un lugar de peregrinación obligado para todos los que están haciendo el camino de Santiago francés, así que para evitar las hordas de turistas hay que visitarlo a primera o a última hora.
Lo mejor que hacer en el pueblo es pasear por sus calles empedradas repletas de casas con entramados de madera y tejados de pizarra cubiertos de musgo, pero hay algunos puntos que no os podéis perder.
El primero de ellos es la Abadía de Sainte Foy, que alberga las reliquias de Santa Fé, una joven que fue martirizada por los romanos en el siglo IV y quemada en la hoguera. En su fachada destaca el tímpano del juicio final, esculpida en el siglo XII, en la que se puede ver la figura de Jesucristo y otros personajes que representan el juicio final. Está Abadía ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Muy cerca la Abadía veréis la fuente del Plò, no os olvidéis de beber de ella pues dicen que tiene propiedades curativas y milagrosas.
Si seguís caminando llegaréis al castillo de Humières, una fortaleza del siglo XVI, que parece más bien una mansión, con una torre que imita al campanario de la abadía. Junto a la fortaleza veréis una de las puertas de la antigua muralla, la puerta de la Vinzelle; aunque se conservan otras dos la de Barry y la de Fer.
Para obtener las mejores vistas del pueblo tendréis que ir al mirador de la carretera D42R o al de la rue Prosper Merimee.
Capdenac le Haut
Capdenac le haut es uno de esos pueblos que suelen pasar desapercibidos en las rutas por Occitania, pero que terminan sorprendiendo a casi todos los viajeros. Situado sobre un espectacular espolón rocoso a más de 100 metros sobre el valle del Lot, este pequeño pueblo medieval conserva un importante patrimonio histórico que se remonta a la época gala y romana.
Capdenac fue una importante plaza defensiva durante siglos y todavía conserva parte de sus murallas medievales. Paseando por el pueblo se pueden ver varias puertas históricas, entre ellas la Puerta de Gergovia y la Puerta de Vigane, que daban acceso a la ciudad amurallada.
Sus calles empedradas, murallas, puertas fortificadas y casas medievales os harán retroceder en el tiempo varios siglos atrás. El Donjon o torre de Modon es el monumento más emblemático del pueblo. Se trata de la antigua torre del homenaje medieval, construida como parte del sistema defensivo de la ciudadela. En su interior se pueden visitar antiguas salas de guardia y subir por una escalera de caracol hasta la terraza superior, desde donde se disfruta de una magnífica panorámica sobre el valle del Lot.
Uno de los rincones más curiosos del pueblo es la fontaine des Anglais. Esta fuente troglodita excavada en la roca fue utilizada como reserva de agua durante los asedios medievales. Se accede a ella mediante una escalera tallada en el acantilado y desde allí se obtienen magníficas vistas del valle.
Saint Cirq Lapopie
Situado sobre un espectacular acantilado a más de 100 metros sobre el río Lot, Saint-Cirq-Lapopie es uno de los pueblos medievales más impresionantes que ver en Occitania. Sus casas de piedra con tejados de teja marrón parecen colgar literalmente de la montaña, mientras que sus callejuelas empedradas conservan prácticamente el mismo aspecto que tenían hace siglos. No es casualidad que forme parte de la asociación de los pueblos más bonitos de Francia y que fuera elegido pueblo favorito de los franceses en 2012.
Podéis empezar vuestra visita por la puerta de la Pelissaria o puerta de Rocamadour, desde la que se obtienen las mejores vistas del pueblo. Al cruzarla llegaréis a la rue de la Pelissaria, donde se concentraban los talleres de los peleteros en la Edad Media.
Desde allí podéis pasear hasta la plaza del Carol para ver la casa más antigua del pueblo, la posada de los marineros o maison de André Breton que data del siglo XIII. Muy cerca veréis la iglesia de Saint Cirq et Sainte Julitte, una pequeña iglesia fortificada del siglo XVI.
Luego podéis acercaros a la roca de la Popie, es el punto más elevado del pueblo y el lugar donde se encontraba la antigua fortaleza medieval. Subir hasta aquí os permitirá disfrutar de una de las mejores panorámicas de Saint-Cirq-Lapopie y del valle del Lot. Además podéis ver también las ruinas del castillo de Cardaillac, una construcción del siglo XIII de la que ya no queda casi nada en pie.
Otro lugar por el que seguro pasaréis es la place du Sombral, en la que se ubica la oficina de turismo y se monta un mercado medieval cada semana. La plaza está rodeada de casitas de piedra con entramados de madera de los siglos XIII y XIV.
A lo largo de la rue Peyrolerie, iréis encontrando varios restaurantes, pequeñas galerías y talleres de artistas locales. Al final de la calle podréis ver la puerta de Peyrolerie, otra de las puertas de la antigua muralla medieval que aún se conserva.
Y para disfrutar de las mejores vistas del pueblo podéis acercaros al mirador ubicado en el parking P5 Bancourel, que ofrece una imagen de postal.
Si tenéis más tiempo, a pocos minutos del pueblo se encuentra uno de los paseos más bonitos de Occitania, el chemin de Halage. Este antiguo camino de sirga excavado en la roca junto al río Lot servía para que hombres y animales arrastrasen las embarcaciones río arriba. Actualmente es una agradable ruta peatonal donde destacan los impresionantes relieves esculpidos en la pared rocosa.
Cahors
Cahors es una bonita ciudad medieval rodeada por un meandro del río Lot. No esperéis una ciudad monumental, pero sí una ciudad llena de encanto con un casco antiguo muy coqueto.
Lo mejor que hacer en Cahors es perderse por sus calles, que os trasladarán por un momento a la Edad Media. El Boulevard Leon Gambetta, la rue Docteur Bergounioux, la imp. Saint Urcisse o la rue de Lastie son algunas de las más bonitas. Además, por el centro de la ciudad iréis encontrando lo que llaman Jardins secrets, 25 jardines muy pequeñitos que son auténticos oasis de paz.
No dejéis de visitar la Catedral de St. Étienne, construida entre finales del siglo XI y principios de XII en estilo románico-gótico, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y alberga un bonito claustro.
Pero el ícono por excelencia de Cahors es el Pont Valentré. Esta puente medieval es uno de los lugares de paso del Camino de Santiago francés y también es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue construido en el siglo XIV como parte del sistema defensivo de la ciudad, de ahí sus tres torres fortificadas. A lo largo de sus 138 metros de longitud podréis ir disfrutando de unas bonitas vistas del casco antiguo.
Aunque para contemplar la mejor panorámica tendréis que ir hasta el mirador de la croix magne. Se puede ir caminando en unos 15 minutos o llegar en coche.
Si os apetece comprar o degustar algunos productos locales como el foie gras, confit, vin noir o las trufas, podéis acercaros a su mercado o Halles o bien a la plaza Chapou, donde cada miércoles y sábado por la mañana se monta un mercadillo
Rocamadour
El casco histórico se divide en tres partes: alto, medio y bajo. La parte baja es una única y larga calle; en la media se ubica la explanada con edificios religiosos; en la parte alta se alza el castillo.
Frente a Rocamadour, en la otra vertiente del cañón, se encuentra L’Hospitalet, un barrio de Rocamadour que nació como hospital para los peregrinos. Desde aquí tendremos una de las mejores panorámicas de las casas sobre el roquedo, el castillo, el río y los cortados.
El curioso nombre de Rocamadour es una fusión de dos referencias. Por un lado su ubicación sobre una rocay por otro San Amador, cuyo cuerpo incorrupto fue encontrado por monjes benedictinos en el interior del santuario (en el siglo XII).
Vamos a empezar la visita a Rocamadour a lo grande, entrando por su puerta principal: la Puerta Figuier.
Además, con un dato curioso, Rocamadour, en su época de mayor esplendor, llegó a tener 11 puertas defensivas, lo que nos da una idea de su relevancia y el trasiego que hubo de peregrinos en el medievo.
Cuatro puertas defensivas
Actualmente, solo cuatro puertas se conservan del recinto fortificado. Estas son:
- Puerta Figuier, puerta principal de Rocamadour y una de las más antiguas. Construida entre los siglos XI y XIII.
- Hugon, sencilla puerta de piedra y entramados de madera. Se encuentra en la calle principal.
- Basse, en la parte más baja de la recinto.
- Saint-Martial, puerta de entrada a la explanada donde se encuentran los santuarios.
Rocamadour fue un destacado centro de peregrinaje en la Edad Media. Todo empezó cuando a mediados del siglo XII, en este enclave rocoso sobre el río Alzou, se descubrió el cuerpo incorrupto de un ermitaño que relacionaron con San Amador.
Se difundió que era el creador del oratorio en la roca, donde había tallado una virgen en madera oscura(Virgen Negra). Este hecho atrajo a peregrinos de toda Europa.
Como ya he dicho, el entramado urbano de Rocamadour se compone de una larga calle (1 km, aprox.), artería principal de la villa.
Su nombre es Rue Roland le Preux. Comienza en la puerta Figuier y finaliza en la puerta Hugon, donde la calle toma el nombre de rue Coustalou.
Continuando por la calle principal, a mano derecha nos encontraremos con la Gran Escalera/Grand Escalier con sus 216 peldaños.
Se trata de la escalera original construida en la Edad Media para acceder a la explanada de los santuarios y capillas.
Si se os hace duro el ascenso con tantos peldaños, pensad en los peregrinos que como penitencia las subían de rodillas…
Pero no os desaniméis, también hay un ascensor por si por algún motivo no podéis subir a pie.
La Gran Escalera finaliza en la explanada del santuario donde se concentran los edificios religiosos de Rocamadour. Estos son: la Basílica de San Salvador y las 7 capillas.
Una de estas capillas, la de Notre Dame, acoge la venerada talla de la Virgen Negra.
El edificio principal del santuario es la Basílica de San Salvador, cuya construcción se inició en el siglo XIII, en el lugar donde apareció el cuerpo de San Amador.
La basílica de San Salvador combina elementos románicos y góticos como las bóvedas de crucería y las vidrieras. Aunque lo más singular es su integración en la roca.
En la cripta descansan los restos del San Amador.
Como elementos curiosos, no podemos pasar por alto la Espada de Roldán y la flecha de la batalla de las Navas de Tolosa.
Según la leyenda la espada incrustada en la roca es la Durandarte o Durandal, la espada de Roldán, puesta por el mismo para que no cayera en manos del enemigo.
En cuanto a la flecha árabe procedente de la batalla de las Navas de Tolosa (julio-1212). Parece ser que fue una ofrenda a Notre Dame de Rocamadour en agradecimiento por la victoria del ejército cristiano sobre los almohades, en la fase final de la Reconquista.
A esta alturas de la visita a Rocamadour, ya sabemos del papel determinante que tuvo la peregrinación en el nacimiento y desarrollo de la villa.
El castillo fue más de lo mismo. Se construyó en el siglo XV, con el fin de garantizar la seguridad del santuario y de los peregrinos que llegaban a venerar los restos de San Amador.
Actualmente, el castillo de Rocamadour es de propiedad privada y no está abierto al público. Su estado actual corresponde a la última reforma llevada a cabo en el siglo XIX.
Si se pueden recorrer las murallas (2€), construidas en el siglo XIV para proteger la parte alta de Rocamadour.
Si queréis dar un agradable paseo y que tenga bonitas vistas os sugiero el sendero de nombre Camino de los Fotógrafos/Chemin du photographe. Un nombre muy apropiado pues las panorámicas a Rocamadour y L’Hospitalet os animarán a pulsar el disparador.
Al otro lado del cañón, en lo alto del acantilado, nos encontramos con L’Hospitalet. Una pequeña localidad que tuvo su origen como hospital y lugar de acogida de los peregrinos que llegaban al santuario de Rocamadour.
En la actualidad, L’Hospitalet también da servicios al viajero con su oferta de restaurantes y alojamientos. De su patrimonio histórico conserva la capilla de Saint-Jean.
Además, cuenta con uno de los mejores miradores/belvédère al conjunto histórico de Rocamadour y el valle del Alzou.
Sin olvidarnos de la gruta prehistórica de Merveilles
uno de los pueblos medievales más bonitos de Francia: Rocamadour. Se encuentra en el departamento de Lot y está situado sobre un cañón a 120 metros de altura.
Este pintoresco lugar es famoso por su impresionante ubicación, colgado en un acantilado de roca caliza y por albergar el histórico Santuario de la Virgen Negra. El origen de Rocamadour se remonta a la Edad Media, cuando se descubrió el cuerpo incorrupto de San Amador, un ermitaño, lo que convirtió al pueblo en un importante centro de peregrinación. El santuario de la Virgen Negra sigue siendo uno de los destinos más visitados de Francia, atrayendo a peregrinos de todo el mundo.
Una vez que llegues, puedes empezar tu visita desde la parte superior del pueblo, donde se encuentra el castillo y las murallas. El acceso a las murallas cuesta 2 euros y ofrece vistas impresionantes del pueblo y sus alrededores.
El pueblo está construido de forma vertical, con iglesias y edificios que parecen adentrarse en el acantilado. La Gran Escalera, con sus 216 escalones, es una de las principales atracciones y muchos peregrinos suben de rodillas en cada uno de los escalones como muestra de devoción. Además de su importancia religiosa, Rocamadour destaca por sus vistas impresionantes del valle del río Alzou y el verde paisaje circundante. El queso de cabra de Rocamadour es también muy conocido y apreciado.
El precio del aparcamiento es de 6/7 € para todo el día y encontraréis varios por todo el pueblo.
En este enclave tan mágico, discurre el río Alzou y es un lugar de peregrinación mundialmente conocido.
Rocamadour fue nuestra primera parada en esta bella zona y tuvimos un día de cuatro estaciones, de la lluvia y el frío al sol y el calor.
Es el segundo lugar de Francia más visitado, tras el Mont Saint-Michel. En este pueblo parece que las casas formen parte de la montaña, como una única pieza. El efecto visual que produce Rocamadour, es impresionante. Sin duda, es una obra maestra y un imprescindible de la Occitania.
Si tenéis problemas de movilidad, no os preocupéis, ya que hay ascensores en el pueblo para moveros de un nivel a otro, sin tener que utilizar las escaleras.
- La Gran Escalera. Siempre ha sido el punto de acceso para los peregrinos, con 216 escalones.
- Castillo de Rocamadour. Se visitan las murallas del castillo ya que el interior es de propiedad privada.
- Camino de la Cruz. Por este camino podéis bajar tras visitar las murallas del castillo. Es un camino en zig-zag que os llevará a la zona de los santuarios. También podéis bajar pagando un funicular subterráneo que os dejará en la Puerta de San Marcial. Recomendamos bajar caminando, para disfrutar de las vistas del pueblo y del paisaje.
- Santuarios de Rocamadour. Aquí encontraréis siete iglesias y capillas. La más importante es la dedicada a la Virgen Negra.
- En la zona de los santuarios, está la Iglesia de San Salvador y la Cripta de San Amador inscritas por la UNESCO en la lista de Patrimonio Mundial.
- Junto a la Iglesia de San Salvador, encontraréis la Capilla de Notre Dame. Aquí veréis la imagen de una Virgen Negra. Esta capilla es la más importante que se visitaba en la Edad Media.
- El pueblo de Rocamadour. Una vez visitada la zona de los santuarios, podéis bajar al pueblo por la Gran Escalera.
En la zona de los santuarios, encontraréis diferentes terrazas con unas vistas increíbles. Los miradores en este pueblo son una maravilla, seguro que los disfrutaréis mucho.
Loubressac
Loubressac es un pueblo muy pequeño y elegante situado sobre una colina, con vistas preciosas al valle del Dordoña. Es una parada breve, pero muy recomendable.
No tardaréis más de una hora en recorrer sus callejuelas repletas de casas empedradas con tejados de tejas y , entre las que se esconde la Iglesia de San Juan Bautista y un castillo medieval, que actualmente es una residencia privada.
Si os gustan los lugares poco turísticos, este es para vosotros pues es fácil que no os crucéis con nadie en todo el paseo.
Carennac
Situado a orillas del río Dordoña, en el departamento de Lot, Carennac es uno de esos pequeños pueblos medievales que parecen detenidos en el tiempo. Declarado uno de los pueblos más bonitos de Francia, destaca por su magnífico priorato cluniacense, sus elegantes casas renacentistas y el ambiente tranquilo que se respira en sus calles de piedra.
El gran tesoro monumental de Carennac es su antiguo priorato, fundado en el siglo XI por la orden de Cluny. Alrededor de este conjunto religioso nació y creció el pueblo durante la Edad Media.
El patio del priorato da acceso al claustro y a la iglesia de San Pedro, una iglesia románica construida entre los siglos XI y XII, que destaca por su espectacular tímpano esculpido situado sobre la puerta principal. En él aparece Jesucristo rodeado por los símbolos de los cuatro evangelistas y los apóstoles.
Otro de los lugares que visitar en Carennac es el castillo de los deanes, una fortaleza de estilo renacentista construida en el siglo XVI para ser la residencia del deán, que actualmente alberga el centro de interpretación del valle del Dordoña
Aunque la mejor perspectiva del pueblo se obtiene desde el puente, con las casitas de piedra del siglo XVI al fondo, es una estampa preciosa.
Gouffre de Padirac
A tan solo 10 km de Loubressac se encuentra el gouffre de Padirac, una visita imprescindible que hacer en Occitania. Se trata de una sima ( un pozo vertical formado por el hundimiento de la roca caliza) de 75 metros de profundidad y 35 metros de diámetro.
Para visitarlo tendréis que reservar la entrada a través de su web, ya que el aforo es limitado. El recorrido dura una hora y media aproximadamente.
Nada más entrar hay que bajar un montón de escalones, o bien tomar el ascensor, hasta la entrada de la cueva. Una vez allí, podréis dar un paseo en barca por el río subterráneo que dura unos 10 minutos. Pasaréis por el lago de la lluvia, donde veréis la Grande Pendeloque, una estalactita de 60 metros de altura.
También visitaréis la sala de la Gran Dome, una cámara subterránea con una bóveda de casi 100 metros de altura recubierta de minerales y el lago de los gours, en la que se pueden apreciar los diques formados en la roca caliza. La visita termina en la que llaman la cara oculta y luego toca subir de nuevo hasta la superficie.
El precio de la entrada es de 24 €. Abre de marzo a noviembre y el horario varía en función del mes.
Es importante tener en cuenta que la temperatura en el interior de la cueva es de 13 ºC todo el año, por lo que os recomendamos llevar chaqueta y calzado cerrado que no resbale.
Minerve
Sobre un espolón rocoso rodeado por los profundos cañones de los ríos Cesse y Brian se alza Minerve, uno de los pueblos más bellos de Francia y uno de los principales bastiones cátaros durante la Cruzada Albigense
Para acceder al pueblo tendréis que cruzar su puente de piedra, En la rue des Remparts encontraréis la paloma de la luz, una escultura conmemorativa dedicada a los mártires cátaros que murieron tras el asedio de 1210, y la iglesia San Etienne. Al final de la calle podréis ver la torre Candela, una torre octogonal del siglo XIII que es el último vestigio del antiguo castillo medieval.
La calle más bonita del pueblo es la Rue des Martyrs, repleta de tiendas de artesanías, souvenirs y librerías; pero uno de los mayores atractivos de Minerve son los impresionantes puentes naturales excavados por el agua en la roca caliza. Cuando el caudal es bajo incluso se puede caminar por el lecho del río y atravesarlos.
Minerve da nombre a una de las regiones vinícolas más prestigiosas del sur de Francia. En los alrededores encontraréis numerosas bodegas donde probar vinos tintos y rosados de la denominación Minervois.
Collioure
Montolieu
Narbona
Carcassonne
La región de Occitania limita al oeste con la región de Nueva Aquitania, que abarca algunas zonas preciosas como Iparralde al sur o el Périgord al este. La zona del Perigord queda muy cerca del pueblo de Rocamadour, por lo que es perfecta para combinarla con una ruta por Occitania si tenéis más días. Estos son algunos de sus pueblos más bonitos.
Sarnat la Caneda
Sarlat-la-Canéda es una de las ciudades medievales más bonitas de Francia y la ciudad principal del Périgord Noir. Su casco histórico está excepcionalmente bien conservado y cuenta con una de las mayores concentraciones de monumentos históricos protegidos de Europa y todos ellos construidos con la piedra calcárea del Périgord, que le dan ese toque amarillo tan cálido.
Uno de los productos gastronómicos más típicos de Sarnat (y, en general, de los pueblos de la zona) es el paté de oca. De ahí la estatua de las tres ocas que encontraréis en la place du marché aux Oies, el lugar donde antiguamente se celebraba un mercado de ocas. La plaza está rodeada de edificios históricos como la maison des consuls y el manoir de Gisson.
Pero el centro neurálgico del pueblo es la place de la liberté, una plaza repleta de terracitas en la que se encuentra el ayuntamiento de Sarlat. Allí veréis también la antigua iglesia de Santa María, que actualmente alberga un mercado cubierto. Aunque no tengáis intención de comprar nada, no dejéis de entrar para subir en sus ascensor que os llevará hasta lo alto de la antigua torre de la iglesia, desde donde tendréis unas bonitas vistas del pueblo.
Junto al mercado se encuentra la concatedral de Saint Sacerdo, un templo románico del siglo XII, y el palacio del obispo en el que actualmente se encuentra la oficina de turismo.
Por detrás de la Catedral veréis el pasaje des Enfeus, con numerosos nichos funerarios en las paredes en los que se enterraba a los nobles y eclesiásticos. Allí veréis también la lanterne des morts, una torre funeraria del siglo XII cuya función exacta sigue siendo un misterio.
Si tenéis más tiempo podéis acercaros al Chateú de Puymartin, un precioso palacio del siglo XIII situado a unos 10 km de Sarlat, cuyo interior se puede visitar.
Beynac et Cazenac
Otro de los pueblos más bonitos del Perigord negro es Beynac et Cazenac. En sus inicios Beynac y Cazenac eran dos poblaciones diferentes, que se unieron a principios del siglo XIX formando el municipio actual.
Lo mejor que hacer en el pueblo es pasear por sus calles empedradas e ir subiendo por ellas hasta llegar al castillo. Por el camino iréis encontrando preciosas casas de piedra con la ventanas de madera de diferentes colores y una torre defensiva del siglo XVI, la torre del convento.
El castillo de Beynac et Caeznac se alza sobre un peñasco a 150 metros de altura y es una de las fortalezas medievales mejor conservadas del valle de Dordoña, que fue conquistada nada más y nada menos por el rey inglés Ricardo Corazón de León. Si os resulta familiar, es porque tal vez lo habéis visto en el cine pues se han rodado en él casi una veintena de películas entre las que destaca Juana de Arco.
La visita al castillo es muy interesante pues os permitirá entrar en la sala de los estados del Périgors, en la sala de los guardias, en la cocina… y, por supuesto, comtemplar una bonita estampa del valle del Dordoña. El precio de la entrada es de 12,50 €. Los horarios varían según la época del año, pero podéis verlos actualizados en su web.
Al bajar del castillo podéis hacer una parada en la Iglesia de Nuestra señora de la Asunción, un pequeño templo románico construido en el siglo XII y ampliado en los siglos posteriores.
Si os apetece podéis dar un paseo en barco por el río, aunque si tenéis que elegir donde hacerlo os recomendaríamos La Roque Gageac, un pueblo del que os hablamos más abajo.
Jardines de Marqueysac
Los Jardines de Marqueyssac son uno de los lugares más espectaculares de la región de la Dordoña. Se encuentran en el pequeño pueblo de Vézac, sobre un acantilado a unos 130 metros sobre el valle del río Dordoña.
Son 22 hectáreas que labergan más de 150.000 boj centenarios podados a mano con formas redondeadas, tilos, pinos, olmo, cíclamen y muchas más especies de plantas, entre las que se pasean unos llamativos pavos reales. Se pueden recorrer a lo largo de 3 senderos, que abarcan un total de 6 km y que os llevarán hasta el impresionante balcón sobre el Dordoña.
En las noches de verano (julio y agosto) se organizan veladas a la luz de las velas y más de 2000 velas adornan los jardines convirtiéndolo en un lugar mágico.
💰 El precio de la entrada es de 12,90 €.
⏰ Los horarios varían en función de la época del año. Podéis consultarlos en su web.
La roque Gageac
Situado a orillas del río Dordoña e incrustado en un impresionante acantilado de piedra caliza, La Roque-Gageac está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia.
Visitarlo implica subir y bajar un buen puñado de escaleras, así que ponéis calzado cómodo y empezad a recorrerlo porque merece totalmente la pena. La visita comienza en la oficina de turismo, donde os indicarán donde están las escaleras que suben al fuerte. Uno de los primeros puntos de interés que encontraréis será la Iglesia de Notre Dame, construida en el siglo XIV en estilo románico tardío.
Mientras seguís ascendiendo iréis viendo casas de lo más pintorescas, hasta llegar al fuerte troglodita construido en el siglo XII a 120 metros de altura. Su función era defensiva y es que desde allí se tienen unas vistas espectaculares del valle del Dordoña.
Al bajar podéis pasear por la Promenade de la batellerie, la calle principal del pueblo, repleta de tiendecitas y restaurantes perfectos para sentarse a tomar algo y reponer fuerzas después de la subida.
Al terminar la visita, no dudéis en toma una de sus barcas tradicionales, llamadas gabarras, que os ofrecerá una perspectiva del pueblo totalmente diferente. El paseo por el río Dordoña dura una hora aproximadamente y mientras vais disfrutando del paisaje podréis conocer la historia y tradiciones del pueblo. El precio es de 12,50 € y se puede reservar con antelación a través de su web.
Domme
Domme es una bastida medieval fundada en 1281 por el rey francés Felipe III de Francia sobre un espectacular promontorio rocoso que domina el valle del río Dordoña. Su ubicación estratégica permitía controlar la región y defenderla frente a las amenazas inglesas durante la Edad Media.
A lo largo de la Guerra de los Cien Años, la ciudad cambió varias veces de manos entre franceses e ingleses. Tras siglos de conflictos, Domme prosperó gracias al comercio de nueces, vino y trufas. Su posterior declive económico evitó grandes transformaciones urbanísticas, permitiendo que conserve hoy casi intacto su carácter medieval.
El acceso a Domme se realiza por la porte des Tours, la puerta principal de su antigua muralla. Al cruzar sus antiguas puertas, el tiempo parece ralentizarse. Las calles empedradas serpentean entre casas de piedra color miel adornadas con flores.
El corazón del pueblo es la plaza del mercado, rodeada de edificios históricos como el ayuntamiento o la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y algunas terrazas que invitan a detenerse. Pero lo más impresionante llega al acercarse al borde del acantilado: un inmenso balcón natural desde el que se contempla el valle de la Dordoña, con castillos, bosques y pueblos medievales dispersos entre los meandros del rí
Bajo la plaza principal se esconde una sorprendente cueva con unos 450 metros de galerías llenas de estalactitas y estalagmitas. La visita termina con un ascensor panorámico que sale al exterior con vistas al valle.
Turenne
A unos 10 minutos en coche de Collonges la Rouge se encuentra Turenne, uno de los «plus beaux villages de France», situado en lo alto de una colina.
Lo mejor de Turenne es recorrerlo sin prisas. Encontraréis mansiones de los siglos XV al XVII, casas de piedra con tejados de pizarra y plazas empedradas llenas de encanto como la place de la halle.
La iglesia principal del pueblo es la Colegiata de Nuestra Señora y San Pantaleón, con elementos del siglo XVII y un interesante retablo en madera dorada. Pero también podréis ver la chapelle des Capucins, una pequeña capilla construida en 1643, que en los meses de verano suele albergar exposiciones y eventos culturales.
Las ruinas del castillo dominan todo el pueblo. Merece la pena subir hasta la cima para disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la región. Conserva la Torre César y la Torre del Tesoro, vestigios de la antigua fortaleza medieval.
Collonges la Rouge
Collonges la Rouge es uno de los pueblos más originales de Francia, apodado el pueblo rojo. Y es todas sus casas están construidas con arcilla rojiza, que contrastan con los tejados de pizarra oscura. Además es conocido como el pueblo de las 25 torres, pues durante la Edad Media muchos nobles construyeron allí sus palacetes con sus características torres.
La calle más bonita del pueblo es la rue de la barriere, en la que encontraréis también varias tiendecitas y restaurantes. No dejéis de asomaros al belvedere de la Barre desde donde tendréis unas bonitas vistas del valle del Dordoña.
Paseando por el pueblo veréis también la Iglesia de Saint Pierre, construida en el siglo XI y fortificada en el siglo XVI. . Esta iglesia combina elementos románicos y góticos y destaca por su espectacular campanario, uno de los más antiguos de la región. No os perdáis el tímpano esculpido de la entrada principal.
Justo en frente está la capilla de los penitentes, que fue la sede de los penitentes negros. Se encuentra junto a la Cruz de la Pasión.
Muy cerca está la casa de la Sirena, una preciosa casa medieval declarada monumento histórico, que tiene una pequeña sirena tallada junto a la puerta. En su interior alberga un pequeño museo dedicado a las tradiciones y la historia local.
Podéis terminar el recorrido en el castillo de Vassinhac, uno de los edificios más representativos de Collonges-la-Rouge, con sus características torres de tejados cónicos de pizarra. Fue la residencia de una de las familias más influyentes de la zona.
Mapa de los mejores lugares que ver en Occitania
Aquí os dejamos un mapa con la ubicación de los lugares imprescindibles que ver en Occitania que os hemos mencionado en este post para que podáis hacer vuestro itinerario.
Los lugares imprescindibles que ver en Occitania:
1.
Qué ver en Occitania y alrededores
Aunque la zona de la Provenza en sí, ya da para una buena ruta, si disponéis de más días o si estáis haciendo un viaje en coche desde España, hay varios lugares relativamente cerca de la Provenza que podéis visitar (a unas 2-3 horas en coche):
- Carcassone: a unas 3 horas en coche de la Provenza se encuentra la ciudad medieval de Carcassone. Recorrer sus murallas, disfrutar de las vistas de la ciudad amurallada desde el puente viejo. visitar su castillo o probar el cassoulet son algunas de las cosas que podréis hacer allí. Carcassone se puede visitar en mediodía, así que es una parada perfecta si os queda de camino en vuestra ruta.
- Narbona: si llegáis a la Provenza desde España es muy probable que paséis muy cerca de la ciudad de Narbona. No es nuestra ciudad favorita de Francia, pero tiene una interesante casco antiguo con una imponente catedral. Además, si reserváis con antelación, podréis comer en Les Grands Buffets el que dicen que es el buffet más lujoso del mundo.
- Montolieu: si (como nosotros) sois amantes de la lectura este pueblo es un imprescindible, pues es el pueblo de las librerías. Pero no esperéis encontrar unas librerías cualquiera, sino librerías con encanto en las que podréis conseguir auténticas reliquias. Está a unas 3 horas en coche de la Provenza.
- Lyon: Lyon es una de las ciudades más importantes de Francia y está ubicada a un par de horas en coche al Norte de la Provenza. Visitar su basílica de Notre Dame de Fourvièr, recorrer el antiguo barrio de Vieux Lyon, hacer una ruta por sus murales o conocer su teatro greco-romano son algunos de los mejores planes que podréis hacer en la ciudad.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la región de Occitania?
Lo ideal para visitar todos los lugares de interés de la Provenza francesa, conocer sus pueblos más bonitos, algunas ciudades y parajes naturales es dedicarle, al menos, 7 días. Pero si disponéis de más tiempo, podéis pasar allí dos semanas y combinar la visita con la Costa Azul o incluso con Mónaco.
Donde alojarse en Occitania
En nuestra ruta por la Provenza francesa nos alojamos cada noche en un lugar diferente. Lo hicimos así porque queríamos hacer menos km y porque organizamos la visita con una semana de antelación y casi no quedaban hoteles disponibles que nos gustaran.
Si queréis encontrar buenas ofertas y viajáis en temporada alta, reservad con la máxima antelación posible.
Os dejamos aquí nuestros hoteles en la Provenza francesa:
- Valensole: Le jardin de Celina
- Lourmarin: Hotel bastide SPA villa de Lourmarin
- Rousillon: Villa des Roses
- Isle sur la Sorgue: Le Clos Violette et Le 11 D´Aglaé
- Avignon: hotel de l´horloge
- Baux de Provence: Le mas d´Aigret
Video: qué ver y hacer en Occitania
🎥 Aquí os dejamos este vídeo de los lugares que visitamos en la Provenza francesa para que conozcáis un poquito de esta zona y os animéis a visitarla.
Esperamos que nuestra guía de qué ver en la Provenza francesa os resulte útil y que os animéis a viajar a esta preciosa región de Francia.
Si tenéis cualquier duda o sugerencia nos podéis escribir en los comentarios y seguirnos en RR.SS.
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