Que ver en Saint Emilion

A tan solo 40 km de Burdeos se encuentra Sant Emilion, un encantador pueblo medieval famoso por sus viñedos. Antes de comenzar la visita, merece la pena conocer un poco la historia de Saint-Émilion, ya que explica perfectamente la distribución del pueblo.

La localidad se asienta sobre una antigua meseta de piedra caliza de origen marino que, con el paso de millones de años, fue erosionándose hasta formar un espectacular relieve con forma de anfiteatro. Gracias a esta peculiar geografía, el pueblo quedó dividido en dos niveles bien diferenciados.

En la parte alta, conocida como Ville Haute, se concentraban durante la Edad Media los edificios religiosos y administrativos. En cambio, la Ville Basse acogía el mercado, los talleres y la actividad comercial.

Iglesia Monolítica

El gran símbolo de Saint-Émilion es su impresionante iglesia monolítica, considerada la iglesia medieval excavada en roca más grande de Europa. Su nombre hace referencia a que fue excavada en un único bloque de piedra caliza. Desde el suelo hasta la punta del campanario alcanza los 68 metros de altura.

La iglesia fue excavada en el siglo XII, cuando Saint-Émilion vivía su época de mayor esplendor gracias al paso de los peregrinos del Camino de Santiago, pero no fue hasta el siglo XIV cuando se añadieron las pinturas murales. A lo largo de sus siglos de historia ha sufrido graves daños en las guerras de religión, en la revolución francesa… pero fue restaurada en el siglo XX.

Para acceder a ella es obligatorio reservar una visita guiada, podéis hacerlo tanto en la Oficina de Turismo como en su página web.  La entrada cuesta 15 € y la visita tiene una duración aproximada de una hora. Durante el recorrido no está permitido hacer fotografías.

Cueva de San Emilio

Una vez en el interior de la iglesia, lo primero que se visita es la cueva de San Emilio Cuenta la leyenda que San Emilio fue un ermitaño que llegó hasta este lugar en el siglo VIII para llevar una vida de retiro y oración.

El interior de la cueva es muy reducido. En ella apenas destacan un pequeño alta  y un asiento de piedra donde se dice que el ermitaño meditaba. Desde el siglo XVIII esta roca es conocida como el Trono de la Fertilidad, ya que existe la creencia popular de que las mujeres que se sientan sobre ella tendrán descendencia.

Catacumbas

Antes de acceder a la gran nave de la iglesia, la visita pasa por las antiguas catacumbas, excavadas también en la roca. En este lugar fueron enterrados monjes y nobles varones. Llaman especialmente la atención los nichos antropomórficos, de dimensiones bastante reducidas, ya que únicamente albergaban los restos óseos.

Capilla de la Trinidad

Sobre la cueva se encuentra la Capilla de la Trinidad, construida durante el siglo XIII para acoger al creciente número de peregrinos que llegaban hasta Saint-Émilion.

Allí todavía pueden contemplarse unas magníficas pinturas medievales que permanecieron ocultas durante siglos bajo una capa de hollín, lo que permitió que se conservaran hasta su restauración hace apenas unas décadas. Resultan muy curiosas las figuras híbridas situadas en la parte inferior, mitad humanas y mitad animales, que simbolizan los siete pecados capitales.

Calles del casco antiguo

El pueblo tiene callejuelas llenas de encanto entre las que destacan la rue du Tertre de la Tente, una calle empedrada muy empinada, que llega hasta la pintoresca Place l’Église Monolithe y la imagen es muy chula. 

Desde la Tertre de la Tente podéis subir hasta la Place du Clocher para obtener una bonita panorámica de la plaza y del campanario de la iglesia monolítica.

Claustro de la Colegiata

La Colegiata, construida entre los siglos XII y XV, combina elementos románicos y góticos y fue durante siglos el hogar de una comunidad de monjes agustinos.

Su principal atractivo es el precioso claustro medieval, organizado alrededor de un jardín central que simboliza el Paraíso. En este espacio descansan los restos de numerosos religiosos y también de algunos nobles que pagaban para ser enterrados en el interior del monasterio.

Otro de los elementos más llamativos es la gran obra contemporánea El Apocalipsis, realizada en 2018 por François Peltier. Se trata de un impresionante mural de 38,5 metros de largo por 5 metros de alto, pintado al óleo sobre distintos tipos de madera, cada uno elegido por su simbolismo.

Claustro de los Cordeliers

Muy cerca se encuentra el antiguo convento franciscano de los Cordeliers, construido en el siglo XIV. Su nombre procede del cordón que llevaban anudado los frailes franciscanos sobre el hábito.

Actualmente el conjunto ha sido rehabilitado y el claustro se ha convertido en un bar, perfecto para tomar un rico vino de la zona.

Murallas 

Durante la Edad Media, Saint-Émilion estuvo completamente rodeado por una muralla construida en el siglo XII. De las siete puertas originales únicamente ha llegado hasta nuestros días la Porte Brunet.

Otro fragmento de muralla que encontraréis en el pueblo es el del antiguo Palais Cardinal, construido en el siglo XII. El edificio recibe su nombre porque fue residencia de Gaillard de la Mothe, sobrino del papa Clemente V.

A las afueras del casco histórico también pueden verse las Grandes Murallas rodeadas por viñedos, los restos del antiguo convento dominico del siglo XIII. 

Bodegas de Saint-Émilion

Saint-Émilion es uno de los grandes referentes vinícolas de Francia. Sus suelos calcáreos y el clima de la región ofrecen unas condiciones ideales para el cultivo de variedades como Merlot, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Malbec.

La zona cuenta con dos prestigiosas denominaciones de origen: Saint-Émilion y Saint-Émilion Grand Cru, conocidas internacionalmente por la calidad de sus vinos.

Si queréis comprar alguna botella, uno de los lugares más recomendables es la Unión de Productores de Saint-Émilion, donde encontraréis vinos de pequeños productores a precios muy competitivos.

También podéis hacer alguna cata de vino en alguna de sus bodegas, entre las más destacadas se encuentran:

  • Château de Ferrand: es un Grand Cru Classé ubicado en una elegante finca del siglo XVIII con jardines espectaculares. La visita combina historia, paseo entre viñedos y una excelente cata.
  • Château La Dominique: muy famosa por su arquitectura contemporánea. Su espectacular terraza panorámica de color rojo ofrece unas vistas increíbles sobre los viñedos y los prestigiosos castillos vecinos.
  • Château Soutard: una bodega histórica con mucho prestigio.
  • Château Montlabert
  • Cloître des Cordeliers: muy diferente al resto. Aquí no solo elaboran vino, sino también el famoso Crémant de Bordeaux (vino espumoso). Se pueden recorrer las galerías subterráneas excavadas en la roca y terminar con una copa en su agradable terraza.

Y para que el vino no os suba tanto a la cabeza no os olvidéis de comer algo, como por ejemplo los famosos macarons de Saint-Émilion que no tienen nada que ver con los coloridos parisinas. Aquí se elaboran siguiendo una receta tradicional a base de almendra, azúcar y clara de huevo, sin relleno ni colorantes.

Uno de los establecimientos más conocidos para probarlos es la pastelería Nadia Fermigier, donde siguen elaborándolos de forma artesanal desde hace generaciones. Sin duda, es el dulce más emblemático de Saint-Émilion y un recuerdo perfecto para llevarse de la visita.

Esta guía ha sido elaborada por Óscar y Sonia, especialistas en viajes por libre, tras visitar el destino, recorrer sus principales lugares turísticos y probar su gastronomía.

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Oscar & Sonia

Somos Óscar y Sonia, creadores de Viajando por el Mundo Mundial. Desde 2017 compartimos guías e itinerarios basados en nuestra experiencia real viajando por libre por más de 60 países

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