En este artículo vamos a contaros que ver en Nueva Aquitania, la región más extensa de Francia, situada al suroeste del país. Se extiende desde la costa del océano Atlántico hasta los Pirineos, haciendo frontera con España, y reúne territorios tan diferentes como el país vasco francés, los inmensos bosques de Las Landas, los prestigiosos viñedos de Burdeos o los valles del Périgord, famosos por sus castillos y pueblos medievales.
Gracias a esta enorme diversidad, es un destino perfecto tanto para quienes buscan recorrer ciudades con un gran patrimonio histórico como para los amantes de la naturaleza, las playas, el senderismo o el enoturismo. Además, la región es conocida por su excelente gastronomía.
Os hemos preparado una guía con los lugares principales que ver en Aquitania para que podáis organizar una ruta muy completa y disfrutar al máximo vuestro viaje.
➡️ Os recomendamos nuestro artículo de la ruta por Nueva Aquitania en coche donde os contamos nuestro itinerario y lo que visitamos día por día.
➡️ Podéis ver toda nuestra visita a Aquitania en nuestras historias destacadas de Instagram.
Índice
- Los mejores lugares que ver en Aquitania
- Mapa de los mejores lugares que ver en Nueva Aquitania
- Qué ver en Aquitania y alrededores
- ¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la región de Nueva Aquitania?
- Donde alojarse en Nueva Aquitania
- Video: qué ver y hacer en Aquitania
- Ahorra ✈️🌎: descuentos y hoteles para visitar Nueva Aquitania
Los mejores lugares que ver en Aquitania
Aunque la región de Nueva Aquitania abarque una zona muy amplia y diversa, la mayoría de las rutas se centran en los departamentos de Pirineos Atlánticos, Dordogne y Gironde, que albergan los paisajes y pueblos con más encanto.
En este listado de los lugares imprescindibles que ver en Aquitania hemos incluido paisajes naturales, castillos, pueblos y ciudades para que podáis elaborar una ruta con lo que más se adapte a vuestros gustos.
La región de Nueva Aquitania limita al este con la región de Occitania, que abarca algunos de los pueblos más bonitos de Francia como Rocamadour o Saint Cirq Lapopie y ciudades llenas de historia como Toulouse, Carcassonne o Narbona, por lo que es perfecta para combinarla con una ruta por Nueva Aquitania si tenéis más días.
Sarnat la Caneda
Sarlat-la-Canéda es una de las ciudades medievales más bonitas de Francia y la ciudad principal del Périgord Noir. Su casco histórico está excepcionalmente bien conservado y cuenta con una de las mayores concentraciones de monumentos históricos protegidos de Europa y todos ellos construidos con la piedra calcárea del Périgord, que le dan ese toque amarillo tan cálido.
Uno de los productos gastronómicos más típicos de Sarnat (y, en general, de los pueblos de la zona) es el paté de oca. De ahí la estatua de las tres ocas que encontraréis en la place du marché aux Oies, el lugar donde antiguamente se celebraba un mercado de ocas. La plaza está rodeada de edificios históricos como la maison des consuls y el manoir de Gisson.
Pero el centro neurálgico del pueblo es la place de la liberté, una plaza repleta de terracitas en la que se encuentra el ayuntamiento de Sarlat. Allí veréis también la antigua iglesia de Santa María, que actualmente alberga un mercado cubierto. Aunque no tengáis intención de comprar nada, no dejéis de entrar para subir en sus ascensor que os llevará hasta lo alto de la antigua torre de la iglesia, desde donde tendréis unas bonitas vistas del pueblo.
Junto al mercado se encuentra la concatedral de Saint Sacerdo, un templo románico del siglo XII, y el palacio del obispo en el que actualmente se encuentra la oficina de turismo.
Por detrás de la Catedral veréis el pasaje des Enfeus, con numerosos nichos funerarios en las paredes en los que se enterraba a los nobles y eclesiásticos. Allí veréis también la lanterne des morts, una torre funeraria del siglo XII cuya función exacta sigue siendo un misterio.
Si tenéis más tiempo podéis acercaros al Chateú de Puymartin, un precioso palacio del siglo XIII situado a unos 10 km de Sarlat, cuyo interior se puede visitar.
Beynac et Cazenac
Otro de los pueblos más bonitos del Perigord negro es Beynac et Cazenac. En sus inicios Beynac y Cazenac eran dos poblaciones diferentes, que se unieron a principios del siglo XIX formando el municipio actual.
Lo mejor que hacer en el pueblo es pasear por sus calles empedradas e ir subiendo por ellas hasta llegar al castillo. Por el camino iréis encontrando preciosas casas de piedra con la ventanas de madera de diferentes colores y una torre defensiva del siglo XVI, la torre del convento.
El castillo de Beynac et Caeznac se alza sobre un peñasco a 150 metros de altura y es una de las fortalezas medievales mejor conservadas del valle de Dordoña, que fue conquistada nada más y nada menos por el rey inglés Ricardo Corazón de León. Si os resulta familiar, es porque tal vez lo habéis visto en el cine pues se han rodado en él casi una veintena de películas entre las que destaca Juana de Arco.
La visita al castillo es muy interesante pues os permitirá entrar en la sala de los estados del Périgors, en la sala de los guardias, en la cocina… y, por supuesto, comtemplar una bonita estampa del valle del Dordoña. El precio de la entrada es de 12,50 €. Los horarios varían según la época del año, pero podéis verlos actualizados en su web.
Al bajar del castillo podéis hacer una parada en la Iglesia de Nuestra señora de la Asunción, un pequeño templo románico construido en el siglo XII y ampliado en los siglos posteriores.
Si os apetece podéis dar un paseo en barco por el río, aunque si tenéis que elegir donde hacerlo os recomendaríamos La Roque Gageac, un pueblo del que os hablamos más abajo.
Jardines de Marqueysac
Los Jardines de Marqueyssac son uno de los lugares más espectaculares de la región de la Dordoña. Se encuentran en el pequeño pueblo de Vézac, sobre un acantilado a unos 130 metros sobre el valle del río Dordoña.
Son 22 hectáreas que labergan más de 150.000 boj centenarios podados a mano con formas redondeadas, tilos, pinos, olmo, cíclamen y muchas más especies de plantas, entre las que se pasean unos llamativos pavos reales. Se pueden recorrer a lo largo de 3 senderos, que abarcan un total de 6 km y que os llevarán hasta el impresionante balcón sobre el Dordoña.
En las noches de verano (julio y agosto) se organizan veladas a la luz de las velas y más de 2000 velas adornan los jardines convirtiéndolo en un lugar mágico.
💰 El precio de la entrada es de 12,90 €.
⏰ Los horarios varían en función de la época del año. Podéis consultarlos en su web.
La roque Gageac
Situado a orillas del río Dordoña e incrustado en un impresionante acantilado de piedra caliza, La Roque-Gageac está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia.
Visitarlo implica subir y bajar un buen puñado de escaleras, así que ponéis calzado cómodo y empezad a recorrerlo porque merece totalmente la pena. La visita comienza en la oficina de turismo, donde os indicarán donde están las escaleras que suben al fuerte. Uno de los primeros puntos de interés que encontraréis será la Iglesia de Notre Dame, construida en el siglo XIV en estilo románico tardío.
Mientras seguís ascendiendo iréis viendo casas de lo más pintorescas, hasta llegar al fuerte troglodita construido en el siglo XII a 120 metros de altura. Su función era defensiva y es que desde allí se tienen unas vistas espectaculares del valle del Dordoña.
Al bajar podéis pasear por la Promenade de la batellerie, la calle principal del pueblo, repleta de tiendecitas y restaurantes perfectos para sentarse a tomar algo y reponer fuerzas después de la subida.
Al terminar la visita, no dudéis en toma una de sus barcas tradicionales, llamadas gabarras, que os ofrecerá una perspectiva del pueblo totalmente diferente. El paseo por el río Dordoña dura una hora aproximadamente y mientras vais disfrutando del paisaje podréis conocer la historia y tradiciones del pueblo. El precio es de 12,50 € y se puede reservar con antelación a través de su web.
Domme
Domme es una bastida medieval fundada en 1281 por el rey francés Felipe III de Francia sobre un espectacular promontorio rocoso que domina el valle del río Dordoña. Su ubicación estratégica permitía controlar la región y defenderla frente a las amenazas inglesas durante la Edad Media.
A lo largo de la Guerra de los Cien Años, la ciudad cambió varias veces de manos entre franceses e ingleses. Tras siglos de conflictos, Domme prosperó gracias al comercio de nueces, vino y trufas. Su posterior declive económico evitó grandes transformaciones urbanísticas, permitiendo que conserve hoy casi intacto su carácter medieval.
El acceso a Domme se realiza por la porte des Tours, la puerta principal de su antigua muralla. Al cruzar sus antiguas puertas, el tiempo parece ralentizarse. Las calles empedradas serpentean entre casas de piedra color miel adornadas con flores.
El corazón del pueblo es la plaza del mercado, rodeada de edificios históricos como el ayuntamiento o la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y algunas terrazas que invitan a detenerse. Pero lo más impresionante llega al acercarse al borde del acantilado: un inmenso balcón natural desde el que se contempla el valle de la Dordoña, con castillos, bosques y pueblos medievales dispersos entre los meandros del rí
Bajo la plaza principal se esconde una sorprendente cueva con unos 450 metros de galerías llenas de estalactitas y estalagmitas. La visita termina con un ascensor panorámico que sale al exterior con vistas al valle.
Turenne
A unos 10 minutos en coche de Collonges la Rouge se encuentra Turenne, uno de los «plus beaux villages de France», situado en lo alto de una colina.
Lo mejor de Turenne es recorrerlo sin prisas. Encontraréis mansiones de los siglos XV al XVII, casas de piedra con tejados de pizarra y plazas empedradas llenas de encanto como la place de la halle.
La iglesia principal del pueblo es la Colegiata de Nuestra Señora y San Pantaleón, con elementos del siglo XVII y un interesante retablo en madera dorada. Pero también podréis ver la chapelle des Capucins, una pequeña capilla construida en 1643, que en los meses de verano suele albergar exposiciones y eventos culturales.
Las ruinas del castillo dominan todo el pueblo. Merece la pena subir hasta la cima para disfrutar de las mejores vistas panorámicas de la región. Conserva la Torre César y la Torre del Tesoro, vestigios de la antigua fortaleza medieval.
Collonges la Rouge
Collonges la Rouge es uno de los pueblos más originales de Francia, apodado el pueblo rojo. Y es todas sus casas están construidas con arcilla rojiza, que contrastan con los tejados de pizarra oscura. Además es conocido como el pueblo de las 25 torres, pues durante la Edad Media muchos nobles construyeron allí sus palacetes con sus características torres.
La calle más bonita del pueblo es la rue de la barriere, en la que encontraréis también varias tiendecitas y restaurantes. No dejéis de asomaros al belvedere de la Barre desde donde tendréis unas bonitas vistas del valle del Dordoña.
Paseando por el pueblo veréis también la Iglesia de Saint Pierre, construida en el siglo XI y fortificada en el siglo XVI. . Esta iglesia combina elementos románicos y góticos y destaca por su espectacular campanario, uno de los más antiguos de la región. No os perdáis el tímpano esculpido de la entrada principal.
Justo en frente está la capilla de los penitentes, que fue la sede de los penitentes negros. Se encuentra junto a la Cruz de la Pasión.
Muy cerca está la casa de la Sirena, una preciosa casa medieval declarada monumento histórico, que tiene una pequeña sirena tallada junto a la puerta. En su interior alberga un pequeño museo dedicado a las tradiciones y la historia local.
Podéis terminar el recorrido en el castillo de Vassinhac, uno de los edificios más representativos de Collonges-la-Rouge, con sus características torres de tejados cónicos de pizarra. Fue la residencia de una de las familias más influyentes de la zona.
Perigueux
Périgueux es la capital de Dordorña Périgor capital Périgord blanco
Vamos a ver 2 Périgueux, el Galorromano y el medieval. En el primero veremos el museo de Vesunna, el anfiteatro y la Torre Vésone en el parque de las Arenas. Junto a la antigua villa romana surgió en el medioevo una nueva ciudad amurallada de enorme riqueza mercantil. Tras visitar las anteriores reminiscencias romanas nos dirigiremos hacia la antigua ciudad medieval para visitar Périgueux en otra época.
El Museo «Vésunna» en Périgueux ofrece un museo galo-romano. Con un concepto único en Europa y una audaz arquitectura de Jean Nouvel, el museo-sitio Vesunna presenta los orígenes romanos de Périgueux sobre los restos de una gran casa galo-romana, la Domus de Vésone.
plaza de Saint Silain, antiguo cementerio de la Iglesia de Saint Silain. En el centro de la plaza, se encuentra la fuente Wallace, adornada con cuatro estatuas de cariátides que son esculturas de mujeres fuertes que sostienen una estructura. Cada estatua representa una estación del año y está asociada a valores morales. En primavera, la sencillez; en verano, la caridad; en otoño, la sobriedad; y en el invierno, la bondad.
En la esquina de la Plaza Saint-Louis, destaca un edificio medieval compuesto por dos estructuras distintas unidas por una torre en el centro. Esta casa, construida en el siglo XIV, fue residencia del cardenal de Perigord. En 1818, la casa fue vendida al pastelero Guillaume Francony, por lo que también se la conoce como la casa del Pastelero o la casa Francony. Más tarde fue adquirida por la familia Tenant y pasó a ser conocida como la casa Tenant.
El Hôtel de Fayolle, también conocido como Cablanc, fue construido por la familia Cablanc sobre las murallas de la ciudad, a la altura de la antigua Torre Barbecane. Varios alcaldes de la ciudad pertenecieron a la mencionada familia.
Templo Masónico. Antiguamente, este edificio fue un albergue y el primer teatro de la ciudad. A mediados del siglo XIX, fue adquirido por la Logia Masónica de Périgueux. Nos encantaron sus fachadas.
Puente de Barris, también conocido como Puente Nuevo, es una estructura de mampostería que une las dos orillas del río l’Isle. En 1862 este puente reemplazó al Puente de Tournepiche, también llamado Puente Viejo. Ya en el siglo XII se mencionaba la existencia de un puente en este lugar.
Casas del Muelle: Hôtel Salleton, Casa de los Cónsules y Maison Lambert, también conocida como la Casa de los Colonos. Estos edificios renacentistas están considerados monumentos históricos debido a sus espectaculares fachadas y tejados.
A escasos metros del puente, encontramos un curioso edificio, el Eschif de Creyssac. Es otro edificio histórico de la villa que fue una torre de vigilancia que data del siglo XIV. Construido sobre el muro que cercaba Périgueux, permitía la vigilancia del puente de Tournepiche en la Edad Media y de aquellos que navegaban por el río. Curiosamente, popularmente se le ha conocido como «Molino Viejo» o «Molino de Capítulo», aunque nunca fue un molino.
Catedral de Saint-Front, el edificio más significativo y colosal de la ciudad. La catedral data del siglo XII, pero se construyó sobre los restos de otras iglesias del siglo IV. Está considerada como monumento histórico desde 1840 y en 1998, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por ser parte de las rutas del Camino de Santiago en Francia. El aspecto de esta catedral recuerda a la Basílica de San Marcos de Venecia por sus cinco cúpulas colgantes y su estructura de cruz griega. Inicialmente, la actual catedral fue una iglesia y, posteriormente, un monasterio que albergaba las reliquias de San Front. En el siglo XVII, se convirtió en catedral, pero tras las guerras religiosas fue seriamente dañada. En el siglo XIX, la catedral fue reconstruida integralmente, dándole el aspecto actual. El arquitecto de esta obra fuePaul Abadie, quien años más tarde se encargaría de la construcción de la Basílica del Sacré-Cœur de Montmartre en París. Para la cúpula del Sacré-Cœur, Abadie se inspiró en las cúpulas de Saint-Front.
jardín de la Casa Thouin, donde podemos descansar y disfrutar de bonitas vistas de la ciudad. Llaman la atención dos enormes cañones que datan del siglo XVIII y llevan el escudo de la ciudad. Sobre la pared sur del claustro se sitúa una fuente del siglo XVII.
La Casa del Vigier, o Casa Saint-Astier, es uno de ellos. Esta era la residencia oficial del vigilador (vigier) de la abadía de Saint-Front, quien se encargaba de hacer justicia. La casa poseía su propia cárcel y picota para ejecutar a los condenados. Esta casa que data del siglo XIII, pasó a manos de la familia Saint-Astier cuatro siglos más tarde.
Hôtel de Sallegourde. Fue construido en 1470, durante la época de Luis XI. Situado en una calle estrecha, destaca por su alta torre octogonal en la esquina. La torre, en la parte alta, está dotada de matacanes aunque son adornos decorativos y no para uso defensivo como suele ser habitual.
Hôtel de la Douze, o Abzac de la Douze. Otro edificio del siglo XVI, destaca por su torre poligonal que alberga una escalera en su interior. Esta torre, en su lado norte está rematada por una torreta que fue construida posteriormente.
Torre Mataguerre es una antigua torre que pertenecía a la muralla de Périgueux. Originalmente, sobre la muralla existían 28 torres defensivas. Esta sólida torre circular de piedra data del siglo XIII. Posteriormente, fue reconstruida y utilizada como almacén de pólvora entre 1622 y 1831.
Convento de las Damas de la Fe. Este edificio data del siglo XII y en sus inicios perteneció a un comandante templario. En el siglo XVI, en plena guerra de la religión, los protestantes devastaron la casa y la convirtieron en su fortaleza.
Décadas después de que los protestantes fueran expulsados de Périgueux, la casa fue cedida a la congregación de las Damas de la Fe. Convirtieron la casa en un convento y tenían la misión de convertir a los jóvenes protestantes. Este convento desapareció durante la Revolución de 1792. Con los años, diferentes propietarios fueron viviendo en esta casa dándole diferentes usos.
plaza del Antiguo Ayuntamiento, donde destaca el Hotel Lagrange Chancel con su torre con matacanes que alberga una escalera de caracol. El edificio de al lado es el antiguo ayuntamiento de Perigueux que estuvo en uso desde 1830 hasta 2014.
- Vesunna, Museo Galo-Romano. Este museo de más de 4.000 m², construido alrededor de una antigua villa romana, alberga una gran colección de artefactos romanos, incluyendo mosaicos, cerámicas, esculturas, monedas y objetos de la vida cotidiana.
- Torre Vésone: Con una altura de 24 metros, la Torre Vésone está dedicada a la diosa Vesunna, protectora de la antigua ciudad. Esta torre, además de servir como elemento defensivo, era un importante lugar de culto. Data del siglo II.
- Arènes de Périgueux: Se trata de un jardín público creado en 1875 en el emplazamiento del antiguo anfiteatro romano. En la actualidad, se conservan algunos vestigios del anfiteatro, como parte de las murallas y las gradas. Las actuales gradas de madera, inspiradas en las del anfiteatro romano, ofrecen un agradable espacio para relajarse y disfrutar del ambiente.
Saint Emilion
conocido por sus viñedos (que son incluso Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) esconde además un precioso entramado de calles medievalestalladas en piedra caliza. ¿
a solo 40 kilómetros
El pueblo está construido sobre una antigua meseta de piedra caliza de origen marino que, al erosionarse y derrumbarse, formó un relieve en forma de anfiteatro. ¿Por qué te contamos esto? Pues para que sepas por qué en el pueblo hay una parte alta –ville haute–, que en la Edad Media se usó como zona religiosa y administrativa, y una baja –ville basse–, con el mercado y la zona comercial.
iglesia monolitica está excavada en un único bloque de caliza («mono» uno y «litos» piedra) y hasta la punta del campanario mide 68 metros de altura. Solo puedes adentrarte en ella con una visita guiada (se reserva en la Oficina de Turismo o desde su web y la hay en español) Para acoger a los peregrinos del Camino de Santiago. Excavada en el siglo XII, la época dorada de Saint-Émilion como parada del Camino de Santiago; decorada en el XIV, quedan restos de las pinturas murales; devastada en el XVI durante las Guerras de Religión, cuando se dice que se perdieron las reliquias del santo; reforzada en el XVII para evitar su derrumbe; dañada de nuevo en la Revolución Francesa, cuando se usó como salitrería; reconocida como monumento histórico y reconsagrada en el siglo XIX, y restaurada en los siglos XX y XXI.
Cuestan 15 € y duran 45 minutos / 1 hora.
la iglesia medieval excavada en roca más grande de Europa.
o se pueden hacer fotos. Pero comenzaremos visitando la cueva de Saint-Émilion.
San Emilio fue un ermitaño que se mudó a una gruta en soledad para vivir de forma autárquica por allá por el siglo VIII. Practicaba la fe católica y nunca fue canonizado porque realmente su existencia son especulaciones, ya que hay muchos anacronismos en su historia. Pero bueno, creamos que sí que habitó la cueva junto a la iglesia en la que hoy podemos refugiarnos.
En el interior podemos ver lo pequeña que es la estancia. Prácticamente de lo poco que hay en ella es un altar que encima fue añadido en el siglo XVII. el asiento de piedra en el que el monje se sentaba a reflexionar, denominado desde el siglo XVIII el trono de la fertilidad. Muchas mujeres reposan sus nalgas hoy día en él y dicen que al poco, se quedan embarazadas.
Capilla de la Trinidad
Justo encima de la cueva encontramos esta capilla entre gótica y románica del siglo XIII, que se erigió para acoger al gran número de peregrinos que acudían constantemente a este punto.
Lo más curioso de ella son sus pinturas medievales, que quedaron protegidas durante siglos gracias al hollín que las cubría y que no fue retirado hasta hace apenas 30 años. Podemos apreciar la Trinidad, la Virgen y el Niño, la Crucifixión, la ordenación de un sacerdote y Juan Bautista con el cordero pascual. Fíjate en las de abajo, que son figuras medio humanas medio animales que representan los pecados capitales (hombre-pavo la vanidad, mujer-conejo la lujuria, etc.).
Por cierto, las vistas de la capilla y la plaza de la foto de arriba se consiguen desde el mirador de la Place du Clocher, junto al Campanario de la Iglesia Monolítica.
Catacumbas y visita al interior de la iglesia
Antes de entrar a la iglesia, se visitan las catacumbas, que conectan con la gran nave del templo a través de una puerta. Estaban excavadas en roca y en ella se enterraban a monjes y nobles varones. Llama la atención de los nichos que son antropomórficos y su pequeño tamaño (eso es así porque solo se ponían en ellos los huesos).
La iglesia es enorme, un gran espacio oscuro y desangelado que impacta bastante con sus 38 metros de largo por 20 de ancho y 12 de alto. Te van a llamar la atención de inmediato los remaches metálicos que garantizan hoy día su pervivencia, debido a que se eliminó un sistema de drenaje de agua hace años y esta subió por capilaridad haciendo grandes rajas, con que no ha quedado otra que reforzar las columnas de esta manera tan peculiar.
Dentro encontramos una escena incompleta del bien y el mal con una figura que algunos identifican con un dragón, otros con un lobo… ¿Qué opinas tú? Arriba en el techo hay un par de ángeles.
Rue du Tertre de la Tente
Si te digo que «tertre» significa colina o montículo, creo que ya puedes hacerte una idea que que esta es la calle más empinada que ver en Saint-Émilion. Es asimismo tan resbaladiza que han instalado en ella hasta una barandilla. Desemboca en la Place l’Église Monolithe y la imagen es muy chula.
Claustro de la Colegiata
La Iglesia de la Colegiata, en estilos gótico y románico (ya vemos que este mix molaba), acogió a monjes agustinos desde su construcción (siglos XII-XV) hasta la Revolución Francesa.
El elemento más llamativo es su increíble claustro, con un jardín central que representa el Edén. En él hay enterrados además de clérigos, algunos nobles que pagaban por descansar la vida eterna en el corazón del monasterio.
Un detalle que sorprende es un gran mural contemporáneo de madera pintada de 38 metros de largo por 5 de alto llamado El Apocalipsis (me recordó al de Angers). Por cierto, esta palabra significaba en griego «revelación«.
El claustro de la colegiata también es medieval, con tumbas de los siglos XIII y XIV. Pero lo más llamativo, sin lugar a dudas, es la enorme serie de pinturas del Apocalipsis: ¡38,5 metros de largo por 5 metros de alto! Una obra contemporánea de François Peltier, de 2018, pintada al óleo sobre distintas maderas, cada una con su propio simbolismo: cedro del Líbano, roble, castaño, tilo y álamo. No vas a olvidarte fácilmente de esas escenas apocalípticas tan coloridas y expresivas.
Claustro des Cordeliers
Este antiguo convento franciscano (que recibe el nombre por el cinturón usado en la orden), es en la actualidad un gran espacio comercial dedicado al turismo.
Es un rincón muy chulo para ir a tomar algo y hacer un picnic, porque la zona del claustro y los jardines es ideal, pero no tanto para comprar vinos, porque los precios están algo inflados. Más abajo te cuento un sitio perfecto para surtirte a buen precio.
Seguimos en la Ville Haute y nos vamos a otro antiguo convento: el de los franciscanos, conocidos en Francia como Cordeliers, por los cordones de sus hábitos. El complejo del monasterio del siglo XIV incluía un edificio principal, una bodega, un jardín, una iglesia y un claustro. En ese claustro, el Cloître des Cordeliers, hoy puedes tomarte una copa de vino.
Palais Cardinal y las Grandes Murallas
Del Palacio del Cardenal (siglo XII) poco más se conserva que uno de sus muros de piedra. Estos escasos vestigios arquitectónicos son sin embargo suficientes para comprender que en esa época Saint-Émilion vivió sus años dorados; entre la extracción de piedra caliza, el vino y las reliquias de Saint-Émilion, estaba on fire.
La denominación procede de que en él habitó Gaillard de la Mothe, sobrino del Papa Clemente V.
Otras ruinas de murallas entre viñedos son las del viejo convento dominico de la localidad del siglo XIII, «las Grandes Murallas«. Durante la Guerra de los Cien Años los monjes lo abandonaron y las tropas francesas se refugiaron en él, ya que era un buen punto de observación y defensivo.
Fue destruido y solo queda un pequeño trozo de pared que se van comiendo las viñas del Château Les Grandes Murailles.
En la Edad Media, Saint-Émilion estaba rodeado por murallas. ¿Adivina cuándo se levantaron? Pues sí, en el siglo XII, los ingleses se encargaron de ello. La mayoría de las fortificaciones se destruyeron en guerras y procesos de modernización de la ciudad. De las siete puertas que un día se abrían en ellas, solo queda una: la Porte Brunet.
La Torre del Rey
Esta solitaria torre románica es bastante misteriosa. No se conoce su fecha exacta de construcción y tampoco se tiene confirmación de que ningún rey fuese responsable de su creación a pesar de su nombre; pero es claramente visible desde casi cualquier punto gracias a sus 32 metros de altura sobre una loma rocosa.
Para una de las mejores panorámicas que ver en Saint-Émilion tendrás que ascender sus 118 escalones.
Una combinación de suelo y clima ideal para variedades como Merlot, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Malbec. También descubrirás sus dos denominaciones de origen, Saint-Émilion y Saint-Émilion Grand Cru
dos DO, Saint-Emilion y Saint-Emilion Grand Cru.
Unión de Productores de Saint-Émilion es un comercio ideal tanto para probar vinos diferentes como para comprar botellas de pequeños viticultores que además están a muy buen precio.
Pero son muchas las tiendas, bodegas, bares, etc. que ofrecen la posibilidad de hacer catas de vinos.
Macarons de Saint-Émilion de Nadia Fermigier para probar los famosos macarons locales. No tienen nada que ver con los parisinos, son galletas hechas con almendra, azúcar y clara de huevo, sin relleno y sin colorantes. Después del vino, lo más típico de Saint-Émilion.
Burdeos
Gran duna de Pilat
Iparralde
Mapa de los mejores lugares que ver en Nueva Aquitania
Aquí os dejamos un mapa con la ubicación de los lugares imprescindibles que ver en Occitania que os hemos mencionado en este post para que podáis hacer vuestro itinerario.
Los lugares imprescindibles que ver en Occitania:
1.
Qué ver en Aquitania y alrededores
Aunque la zona de la Provenza en sí, ya da para una buena ruta, si disponéis de más días o si estáis haciendo un viaje en coche desde España, hay varios lugares relativamente cerca de la Provenza que podéis visitar (a unas 2-3 horas en coche):
- Carcassone: a unas 3 horas en coche de la Provenza se encuentra la ciudad medieval de Carcassone. Recorrer sus murallas, disfrutar de las vistas de la ciudad amurallada desde el puente viejo. visitar su castillo o probar el cassoulet son algunas de las cosas que podréis hacer allí. Carcassone se puede visitar en mediodía, así que es una parada perfecta si os queda de camino en vuestra ruta.
- Narbona: si llegáis a la Provenza desde España es muy probable que paséis muy cerca de la ciudad de Narbona. No es nuestra ciudad favorita de Francia, pero tiene una interesante casco antiguo con una imponente catedral. Además, si reserváis con antelación, podréis comer en Les Grands Buffets el que dicen que es el buffet más lujoso del mundo.
- Montolieu: si (como nosotros) sois amantes de la lectura este pueblo es un imprescindible, pues es el pueblo de las librerías. Pero no esperéis encontrar unas librerías cualquiera, sino librerías con encanto en las que podréis conseguir auténticas reliquias. Está a unas 3 horas en coche de la Provenza.
- Lyon: Lyon es una de las ciudades más importantes de Francia y está ubicada a un par de horas en coche al Norte de la Provenza. Visitar su basílica de Notre Dame de Fourvièr, recorrer el antiguo barrio de Vieux Lyon, hacer una ruta por sus murales o conocer su teatro greco-romano son algunos de los mejores planes que podréis hacer en la ciudad.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la región de Nueva Aquitania?
Lo ideal para visitar todos los lugares de interés de la Provenza francesa, conocer sus pueblos más bonitos, algunas ciudades y parajes naturales es dedicarle, al menos, 7 días. Pero si disponéis de más tiempo, podéis pasar allí dos semanas y combinar la visita con la Costa Azul o incluso con Mónaco.
Donde alojarse en Nueva Aquitania
En nuestra ruta por la Provenza francesa nos alojamos cada noche en un lugar diferente. Lo hicimos así porque queríamos hacer menos km y porque organizamos la visita con una semana de antelación y casi no quedaban hoteles disponibles que nos gustaran.
Si queréis encontrar buenas ofertas y viajáis en temporada alta, reservad con la máxima antelación posible.
Os dejamos aquí nuestros hoteles en la Provenza francesa:
- Valensole: Le jardin de Celina
- Lourmarin: Hotel bastide SPA villa de Lourmarin
- Rousillon: Villa des Roses
- Isle sur la Sorgue: Le Clos Violette et Le 11 D´Aglaé
- Avignon: hotel de l´horloge
- Baux de Provence: Le mas d´Aigret
Video: qué ver y hacer en Aquitania
🎥 Aquí os dejamos este vídeo de los lugares que visitamos en la Provenza francesa para que conozcáis un poquito de esta zona y os animéis a visitarla.
Esperamos que nuestra guía de qué ver en la Provenza francesa os resulte útil y que os animéis a viajar a esta preciosa región de Francia.
Si tenéis cualquier duda o sugerencia nos podéis escribir en los comentarios y seguirnos en RR.SS.
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Ahorra ✈️🌎: descuentos y hoteles para visitar Nueva Aquitania